AQUELARRE © 🌈
No hay peor error para estimular el clítoris que tratarlo desde el primer momento con violencia. La fricción debe ser progresiva, tentadora, siempre alrededor antes de asaltarlo. Caricias cercanas no directas que lo pongan en alerta y lo hagan desear, porque el prepucio clitoriano es tan sensible y tímido como una mujer dolida, de la que no se espera que en la intimidad sea la más sucia y puta de todas, y no se puede descubrir su costado delicioso si se la trata con rudeza desde el vamos. Se debe ser paciente, para que sola despliegue su lascividad animal escondida. Patricia no era atenta a estas cosas y me metía el dedo o rascaba presionando mucho haciéndome dar saltitos de pelvis hacia atrás para apartarme. En cambio Helena... Creo que en ninguno de los otros campamentos anuales a los que asistimos durante toda la secundaria operamos con tanta precisión como esa vez, porque sabíamos que era el último, luego cada una tomaría distintos rumbos, a trabajas...