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Mostrando las entradas de noviembre, 2020

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¡EY CHE! A VOS TE ESTOY HABLANDO. ©

 Sí, sí a vos. A vos que en aquel blog o en el otro chat te tiré suave del mentón y te acaricié la barba para susurrarte   al   oído   “Dicen que a los que leen mis relatos les salta la lechita” ,   atrayéndote de la misma manera que las sirenas le cantaban a los soldados de la tripulación de Ulises melodías dulces con sus voces frescas y las tetas al aire para luego comérselos. A vos que viniste en busca de mi consuelo a pesar de la distancia y del anonimato. A vos el que me pediste el skype, el whatsapp, la dirección de mi casa, la de mi abuelita, que me preguntaste una y otra vez a cuantas cuadras vivía de la estación de Quilmes para arreglar un encuentro.   A vos te hablo, si, si a vos que estás leyendo esto. El que quiere que   se la chupe,   se la muerda,   la trague,   le tome la leche   hasta dar   arcadas; el que desea   que le lama la cabeza haciendo círculos con el  preseminal y  lengua. A vos, el ...

EL MEJOR ALUMNO ©

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Arrodillada frente a sus piernas le lamía la cabeza. Desde abajo lo veía cerrar los ojos, tirar la nuca hacia atrás y volver a mirarme. Supuse que la imagen era para él más que afrodisíaca y que recabaría ideas para estimularse en el futuro solo o con alguien más. Recuerdo las palabra que intercalaba con gemidos <<¡No! ¿Qué me hacés? ¡uff que rico!!>>   Recuerdo pensar   <<Pero si solo se la estoy chupando, tampoco es para tanto>> y recapacitar que sí era para tanto,   porque no importaba qué hiciera sino a quién se lo hiciera. Entendí que tal vez estaba acostumbrada a hombres avezados que habían recibido infinidad de mamadas, pero él no. Era la primera vez que alguien le lamía “algo”. El cuerpo tenso, subiendo y bajando la cabeza del techo a mi cara y viceversa,   apoyando sus manos abiertas sobre la ingle sujetándose los huevos con la punta de los dedos. Temblaba de a ratos.   Cuando sentí con la lengua que la sangre de las venas ...

ISLA DE HOMBRES ©

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ATENCIÓN: ESTE RELATO TIENE SU NOVELA HOMÓNIMA. PARA ADQUIRIRLA CONTACTATE CONMIGO:   @JuditPaprika43 (Telegram) relatospicantes_judit (Instagram) @PicantesRelatos  (Twitter) spictales@gmail.com (mail)   El otro día alguien me preguntó cuál era mi mejor fantasía y me tildé pensando por largo rato. <<No tengo fantasía>> resolví prematuramente, pero después recordé que por muchos años   tuve una de las mejores fantasías, la que no era superada por ninguna otra fabulación de las que pululaban   en mi mente y me sorprendió que la olvidara por tanto tiempo, la relegara casi por completo, hasta hoy que la recojo otra vez para colocarla en un pedestal, en el púlpito mismo  de mis ensueños, de mis utopías y sería algo así: Llego   a una isla de puros hombres encallando mi balsa en la orilla de una playa del sur de Italia. Arrastro el bote, pero dos hombre, dos de los primero que veo, se arriman a ayudarme para dejarlo sobre la arena. Mi ita...

EL MEJOR DESAYUNO ©

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  Parado junto a la puerta, con el mate en la mano,   masticando algo y mirándome con ojos sospechosos dijo en un tono de mierda: -¿Vas a querer mate? Ya hice unas tostadas  -¿Por qué no me llamaste apenas   despertaste? - le pregunté. -Estabas durmiendo - respondió indiferente. -Y sí, pero te pedí que me despertaras. ¡Sos malo eh! No querés darme “tú” desayuno - agregué enojada. -No soy malo. Solo que no me gustó lo que hiciste - dijo frunciendo el entrecejo. -Está bien. Tranqui no lo voy a hacer más, pero es que cuando amaneces estas tan…tan... -Si lo sé. Pero no me gusta - Ok. Perdona… necesito saber por qué. -Porque quiero saber siempre qué haces. -Pero supiste ¿o no? -Pero quiero saberlo antes, todo y siempre ¿Estamos? –  y se retiró a la cocina.   Era evidente que no soportaba no tener el control.   La madrugada anterior me había levantado para   hacer pipí y cuando volví del baño noté el bulto que hacía debajo de la ...

"LETICIA ¿ME DAS EL TERCERO?" (Audio Fragmento) © 🌈

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RICA Y MUY RUSA. ©

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Revisando fotos encontré una en la que estábamos   Karina,   Nicolay y yo. Él hijo del ruso Morozov (En realidad no se llamaba ni Nicolay ni se apellidaba Morozov, solo los cambio para preservar su identidad,   y la mía, claro) Los tres parados junto a la cancha de tenis, él apenas diecisiete añitos, mi amiga y yo con veintitantos. No recordaba que era tan alto, ni tan blanquito, ni tan hermoso.   Mi oreja llegaba apena a su hombro y juro que no soy petisa.   Ese verano ninguno había viajado a la costa como hace la mayoría de los porteños, así que para matar el aburrimiento nos fuimos a tomar sol.   El club estaba totalmente despejado porque arreglaban no sé qué cosa del agua e iba a permanecer cerrado por días, pero pudimos entrar porque mi papá era el presidente, así que aprovechamos la comodidad de no tener que esquivar la multitud de gente que se agolpaba como hormigas en sus instalaciones, los días que estaba abierto. -     ...