TANGUITA II ©
Si el video se tilda, salĂ del relato y volvĂ© a entrar. A veces pasa. El clĂtoris inflamado y aplastado por el tul negro; aprovechĂ© a rascarlo con Ămpetu segura de que no lo lastimarĂa con las uñas, porque estaba protegido por la tela de la tanga. Unos centĂmetros más abajo, el flujo traspasaba el encaje y me dejaba desparramar con las yemas de los dedos el pegote blancuzco que largaba un olor intenso a sexo rabioso. ImaginĂ© entonces que una boca bajaba hasta mi entrepierna y me chupaba todo, mostrándome de a ratos cĂłmo jugaba a hacer hilitos con la punta de la lengua. Los elásticos laterales, que sostenĂan el diminuto paño de la vulva recorrĂan la pelvis de sur a norte apoyándose justo en medio de mis ingles. SeguĂ sus trayectos con las manos para cerciorarme de que iniciaran pegados a la entrada de la vagina y terminaran un poco antes de la cintura. Me quedaba hermosa, esa tanga era un sueño, no solo por el azul brillante, color que amo, además del verde, sino, que sus flo...