AGUA II: MANGUERITA ©
La invención de los elementos que usamos en la vida diaria, nacen de una experiencia cotidiana común en la que se trató de replicar otra práctica más compleja. Una réplica básica y grotesca para socorrer al cuerpo en sus necesidades físico-mundanas. No pudo haber un aeroplano sin antes observar los pájaros; no existiría hoy el profiláctico si el médico italiano Falloppio no hubiese atado grotescamente un lienzo en la cabeza de los penes de sus pacientes o si en el siglo XVII no se hubiesen encontrado por el suelo de las alcobas del castillo de Dudley, tripas de pescados llenas de semen, lo que llamaban entonces como “ gorra inglesa” ; no tendríamos a disposición tiendas virtuales con aparatos para masturbar el pene sin que antes una mano descubriera que, subiendo y bajando el prepucio se replica casi de forma parecida la sensación de estar penetrando a otro cuerpo; como tampoco pudo existir un succionador clitoriano sin antes pasar por la fabulosa ex...