EL VIEJO MARIO ©
Al iniciar la adolescencia Judit habĂa descubierto que el viejo de enfrente de su casa, el que estaba loco de remate afectado por la Segunda Guerra Mundial y que habĂa emigrado a la Argentina en busca de una vida más tranquila de la que le habĂa deparado su pasado en Italia, cada inicio de la tarde salĂa a la vereda, se paraba junto al arbolito de la entrada, bajaba la vista hacia su entrepierna, sacaba por la bragueta la verga flácida y la estrangulaba de una forma extraña y poco cariñosa, seguro de que los habitantes de la cuadra no lo verĂan porque pernoctaban la siesta de un espeso verano que no les dejaba hacer mucho, sino hasta despuĂ©s de que el sol bajase un poco. Cuando Mario sentĂa que la tenĂa bien parada al punto tal que la cabeza le asomaba por completo dejando atrás el cuero que revestĂa el tronco, empezaba a sacudirse cortito y frenĂ©tico mientras levantaba la vista al cielo balbuceando palabras inteligibles, tal vez hablando con...