CONFESIÓN II: ¿LO VAS A COMER? ©
Si el video se tilda, salí del relato y volvé a entrar. A veces pasa. Lo tomó del pelo para que no apartara la cara de su entrepierna y para asegurarse de que todo lo que saliera de su orgasmo le quedara depositado en la lengua. El primer calambre dulce le duró casi un minuto y cuando empezó a mermar, juntó las piernas para que los labios se le cerrasen y le pidió que se los apretara y sacudiera con una mano. Con el tembleque , la parte interna de los labios húmedos, masajeó una vez más al clítoris <<Apretá y sacudime la concha como sanguchito mi amor. ¡Sí! Así, así, así… como sanguchito...>> Así logró el segundo orgasmo. En el momento en que sintió que el hormigueo de este se le empezaba a escapar, tomó el brazo de su compañero y lo tironeó para que quedara arrodillado entre sus piernas, luego con un grito desesperado le rogó que la penetrara como un animal en celo, porque si así lo hacía, empujaría con fuerza el cérvix y fastidiaría al...