NARANJA ©
Subía su puntita húmeda por el lado izquierdo y luego por el derecho intercalando las caricias a un ritmo mesurado, aprovechando, en cada cambio de lateral, a pasar la nariz bien cerca de mis pliegues; tan cerca la pasaba que hasta podía sentir cómo la rosaba sin querer, pero tal vez queriendo, por mi centro apartándome los labios internos hacia los costados. Entendí que en ese trayecto, también aprovechaba para expectorarse aspirando fuerte todo el vapor que yo largaba La puntita seguía por un lado y por el otro con paciencia y dedicación haciendo, con esa parsimonia, que el interruptor de mis gemidos se pusiera particularmente alerta, mucho más que al principio de las lamidas. El centro de mi parte baja deseaba, como el resto de mis otras partes del cuerpo, recibir las mismas caricias que la lengua le propinaba a los labios. <<Un beso lleno, bien abierto ¡Por favor!>> pero nada. Todo lo hacía por la tangente y cuanto más me enfo...