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¿POR QUÉ LOS RELATOS? ©

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Judit Páprika Escritora erótica y de sexo explícito.   Fanática del sexo consensuado y experimental. Purista hasta el tuétano, aunque cada vez menos. Amo escribir sobre mis experiencias jugando a que los lectores descubran cuáles son las licencias de escritura que me tomo en cada relato, sin embargo todos, total o parcialmente, son basados en hechos reales míos. ¿Por qué los relatos? ¿Por qué el blog? Lo que muchos me preguntan “¿Son reales?” “Lo haces para ganar dinero ¿No?”, “¿Quieres hacer negocio, zorra?”, “¿Por qué el blog?” Abrí la puerta corrediza del bañito de servicio que años antes había usado una mucama y que ahora cumplía la función de escobero. Corrí los baldes, otros envases de limpieza y saqué la caja apoyada sobre el bidet. Cuando la deposité en el suelo un racconto de escenas   me aceleró el recuerdo de cuando descubrí la magia de ese artefacto. La presión justa de largar el chorrito que no tiene nada que envidiarle a los duchadores de mano.   Acto segu...

LIMPIEZA GENERAL I ©

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Después del almuerzo le pidió a Esteban que le sostuviera la escalera desde abajo para que pudiera subirse a limpiar los libros que nunca eran escogidos, pero que igual juntaban polvo.    La escalerita era vieja,   tambaleaba un poco y le daba vértigo treparla. Meses antes le había reclamado a su patrona que la cambiara porque no quería sufrir un accidente, pero doña Clelia ignoró su reclamo,   en cambio mandó a su hijo a que la ayudara cada vez que ella tuviera que hacer esa tarea. En un principio, el joven refunfuñaba por esto,   pero a medida que fue creciendo y ya terminada la adolescencia, consideraba que sostenerle   la escalerita a Mecha era un ritual que no cancelaría por nada del mundo. Esteban, Tebi para la familia,   se había parado debajo de los escalones,   justo donde no se debe pasar si se quieren evitar siete años de mala suerte. El primer tiempo él afirmaba las manos en las maderas de los costados,   pero luego de unos días...

LIMPIEZA GENERAL I © (Avance en audio)

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 Se publica el 23/3      FRAGMENTO  Todos los derechos reservados  ©

AQUELARRE © 🌈

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No hay peor error para estimular el clítoris    que tratarlo desde el primer momento con violencia. La fricción debe ser progresiva, tentadora, siempre alrededor antes de asaltarlo. Caricias cercanas no directas que lo pongan en alerta y lo hagan desear, porque el prepucio clitoriano es tan sensible y tímido como una mujer dolida, de la que no se espera que en la intimidad sea la más sucia y puta de todas, y no se puede descubrir su costado delicioso si se la trata con rudeza desde el vamos. Se debe ser paciente, para que sola despliegue su lascividad animal escondida.    Patricia no era atenta a estas cosas y me metía el dedo o rascaba presionando mucho haciéndome dar saltitos de pelvis hacia atrás para apartarme. En cambio Helena... Creo que en ninguno de los otros campamentos anuales a los que asistimos durante toda la secundaria operamos con tanta precisión como esa vez, porque sabíamos que era el último, luego   cada una tomaría distintos rumbos, a trabajas...

"AQUELARRE" - Próximo relato 20/02/2021 © 🌈

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¿Sabías que las brujas tenemos un lunar en el seno izquierdo? ¿Será que te tengo hechizado? Próximo relato: "AQUELARRE" 20/02/2021   Prendan los calderos, abran las piernas, desnuden los pies,  háganse presente espíritus ninfómanos.  Hazte presente carnal Tlazolteoti,  báñame los muslos majestuosa Kuni, enciendan mi pecho Freyr y Kama inclusive vos poderosa Venus, escuchen mis palabras: revélenme el poder y el misterio,  háganme saber lo que piensan, que yo guardaré con silencio y recelo sus secretos.  Volcaré en susurros, en pequeñas  gotas de sexo sudado, en frases medidas a mis pares, Para que  babeen,  froten sus secretos y aullen de deseo. By Jud Páprika ©  Todos los derechos reservados

JUAN, MI EX CUÑADO (Audio fragmento) ©

By Jud Páprika ©  Todos los derechos reservados  

JUAN, MI EX CUÑADO. ©

  Agobiada por la acidez de haber recibido el cambio de mileno con extrema efusividad, por los   tragos, el   baile y las risas junto a la familia de mi prometido que arengó con entusiasmo recibir el año nuevo en el campo, me senté el primero de enero por la mañana en el patio central donde daban todas las puertas de los cuartos de la antigua casa colonial, con una jarra llena de agua y abundante hielo, porque necesitaba apagar el fuego de   mi estómago. El resto dormía y el sol no completaba el patio, apenas una pasarela de luz caliente irradiaba contra las baldosas en la otra punta indicándome que no eran más de las ocho de la mañana. Subí un pié a la silla y apoyé el codo sobre la rodilla dejando al descubierto la vulva por un costado del short confiada de mi soledad. A   lo lejos escuché muy bajito el “aiñ” de la Ñoña.   No le decía la Ñoña” en el sentido de ñoñez que se le solía dar en mi barrio a una incorregible nerd, esa era yo,   sino que ...