Entradas

VISTAS

SEGUIDORES

CHORIZO, TELA Y ACRÍLICO.

  Colocó el celular dentro del cenicero de la puerta del acompañante, luego me llamó como habíamos quedado y me dejó verlo de costado, en perspectiva lateral mientras conducía su Scania . Manejaba atento al camino y no me podía mirar, pero sí  contestarme. Apoyó la verga erecta sobre el volante de acrílico, lo sostuvo con las rodillas mientras con ambas manos enroscó rápido una franela hasta convertirla en un corto tramo de soga gruesa. Luego , volvió a sujetar el volante ya la vez los extremos del trapo tirante haciendo que la verga quedara atrapada entre ambos elementos. Acrílico y tela y en medio de estos, su enorme chorizo ​​carnoso que fregaba dando volantazos,             haciéndolo saltar con las partes escalonadas del círculo negro que usaba para conducir. Quedé fascinada con su ingenio. Lo imaginé en otros viajes conteniéndose de tocarse por no poder desocupar las manos. -           ¿No tenés...

DIÁLOGOS EXPLICITOS: I - REGURGITE

Imagen
DIÁLOGOS EXPLÍCITOS - I - REGURGITE “La segunda voz, al anidar en la palabra ajena, entra en hostilidades con su dueño primitivo y lo obliga a servir a propósitos totalmente opuestos. La palabra llega a ser arena de lucha entre dos voces.” Mijaíl Bajtín -           No sé cuándo podemos volver a vernos. Dale, vemos, arreglamos luego. Ahora estoy en al camita, no puedo hablar, pero sí chatear. Sí, yo también muero por repetirlo. Amo que me hagas cositas . Justo, justo estaba por tocarme suavecito bajo la manta. No. No puedo hablar fuerte, porque hay gente cerca y temo que me oigan. Necesito hacerlo bajito. Puedo tocarme mordiendo la almohada para no gemir exagerado.  ¡Qué rico lo que decís! Pero no es así como me gusta. Me extraña que lo hayas olvidado.   Deseo que estés acá, en mi cama, conmigo, cuchicheándome las cosas que me decías la otra vez junto al oído mientras nos masturbábamos mutuamente. No bb hoy no quiero chupar na...

MIEL (un poco de BDSM)

  Como exordio me senté en el borde de la cama con Álvaro de pie y al frente. Jugamos a que no me dejaba atraparlo. Me daba vergazos suaves sobre las comisuras y no me dejaba mover mucho la cabeza, porque él limitaba mis movimientos sosteniéndome del pelo. La regla era que yo no usara las manos ni él empujara hacia adelante.   Cuando pude atraparlo y llenarme la boca, sentí la ciruela tirante y calurosa que babeaba impaciente. No mamé, solo succioné la punta jugando a sacar y a meter el glande con los labios, imitando el movimiento que se hace al comer sin usar las muelas, pero sin morder. Cuando se me estaba por escapar volvía a aspirar con fuerza para que, con ayuda de la saliva, resbalara hasta tenerlo adentro otra vez en el estrecho espacio que ocupan mi paladar y la lengua.   Chupadas cortas y rápidas. Sorbía y empujaba al mejor estilo  Santana XXL, haciendo que entrara y saliera poquito y ligero, junto con los chasquidos de preseminal y mi baba.  Lamer n...