Judit Páprika Escritora erótica y de sexo explícito. Fanática del sexo consensuado y experimental. Purista hasta el tuétano, aunque cada vez menos. Amo escribir sobre mis experiencias jugando a que los lectores descubran cuáles son las licencias de escritura que me tomo en cada relato, sin embargo todos, total o parcialmente, son basados en hechos reales míos. ¿Por qué los relatos? ¿Por qué el blog? Lo que muchos me preguntan “¿Son reales?” “Lo haces para ganar dinero ¿No?”, “¿Quieres hacer negocio, zorra?”, “¿Por qué el blog?” Abrí la puerta corrediza del bañito de servicio que años antes había usado una mucama y que ahora cumplía la función de escobero. Corrí los baldes, otros envases de limpieza y saqué la caja apoyada sobre el bidet. Cuando la deposité en el suelo un racconto de escenas me aceleró el recuerdo de cuando descubrí la magia de ese artefacto. La presión justa de largar el chorrito que no tiene nada que envidiarle a los duchadores de mano. Acto segu...
Arrodillada frente a sus piernas le lamía la cabeza. Desde abajo lo veía cerrar los ojos, tirar la nuca hacia atrás y volver a mirarme. Supuse que la imagen era para él más que afrodisíaca y que recabaría ideas para estimularse en el futuro solo o con alguien más. Recuerdo las palabra que intercalaba con gemidos <<¡No! ¿Qué me hacés? ¡uff que rico!!>> Recuerdo pensar <<Pero si solo se la estoy chupando, tampoco es para tanto>> y recapacitar que sí era para tanto, porque no importaba qué hiciera sino a quién se lo hiciera. Entendí que tal vez estaba acostumbrada a hombres avezados que habían recibido infinidad de mamadas, pero él no. Era la primera vez que alguien le lamía “algo”. El cuerpo tenso, subiendo y bajando la cabeza del techo a mi cara y viceversa, apoyando sus manos abiertas sobre la ingle sujetándose los huevos con la punta de los dedos. Temblaba de a ratos. Cuando sentí con la lengua que la sangre de las venas ...
Después del almuerzo le pidió a Esteban que le sostuviera la escalera desde abajo para que pudiera subirse a limpiar los libros que nunca eran escogidos, pero que igual juntaban polvo. La escalerita era vieja, tambaleaba un poco y le daba vértigo treparla. Meses antes le había reclamado a su patrona que la cambiara porque no quería sufrir un accidente, pero doña Clelia ignoró su reclamo, en cambio mandó a su hijo a que la ayudara cada vez que ella tuviera que hacer esa tarea. En un principio, el joven refunfuñaba por esto, pero a medida que fue creciendo y ya terminada la adolescencia, consideraba que sostenerle la escalerita a Mecha era un ritual que no cancelaría por nada del mundo. Esteban, Tebi para la familia, se había parado debajo de los escalones, justo donde no se debe pasar si se quieren evitar siete años de mala suerte. El primer tiempo él afirmaba las manos en las maderas de los costados, pero luego de unos días...
Vení, recostate en el sofá conmigo. Yo me quedo sentada y vos apoyá tu cabeza en mis piernas. Sí, como cuando me pedís que te acaricies el pelo y después te dormís la siesta mientras yo miro la tele ; solo que esta vez no quiero que duermas, simplemente, necesito tu boca cerca de mis tetas. Descalzate y subí las piernas. No, no te saques nada, vestido es mejor. Tal vez… sí, pero solo desabrochate el cinturón. ¡Calma amor! No voy a necesitar despojarte de mucha la ropa. ¿Estás bien? ¿Estás cómodo? Me alegro. ¡Tranquilo! Dejá de mordeme, no seas ansioso. Si el video se traba, salir del relato y volver a entrar. Me estás babeando toda la blusa y la tela es muy finita. Con la saliva se me transparentan los pezones, mirá. Está bien. Entonces chupá la teta a través de la tela, si es lo que te gusta, pero ¡Por favor!, no te toques el pito mientras lo hacés. Eso, dejámelo a mí. Quiero que dejes las manos relajadas sobre tu barriga. ¡Qué dulce es tu lengua! Calentita, inquiet...
Lo que me provocás hacerte. ¿Cómo es que necesitas te pajeé a cada rato amor? ¿Cómo es que sos tan putito conmigo? Malo, cerdo, lechoso, me volvés loca. ¿Sólo con una mano? ¿No puedo con más? ¿La boca tampoco? Me haces desear. Perverso, sucio, lechoso; para colmo tu cuello huele tan rico. Mira como destapo la cabeza ¿La ves? Y la tapo otra vez. ¡Ay esa cabeza! Se te inflama cada vez más con mis caricias. Me late entre los dedos. Sí, se ve muy gorda y apetitosa y me da impotencia no me dejes tocarte más que con una sola mano. ¿Qué clase de monstruo sos para torturarme de ese modo? ¡Ay esa cabeza! Más de una vez la imagine entrando por atrás. ¿Cuánto me hará doler y gozar? Pero hoy no me la das más que para pajearte rico y necesito más. Sé que te gusta jugar, sé que sabes que me desespera esperar, me agita ¿Ves? Así respiro por tu culpa. Mezquino. ¡NO! No vamos a coger por el culo y menos con esta punta tan grande. No quiero que me...
No hay peor error para estimular el clítoris que tratarlo desde el primer momento con violencia. La fricción debe ser progresiva, tentadora, siempre alrededor antes de asaltarlo. Caricias cercanas no directas que lo pongan en alerta y lo hagan desear, porque el prepucio clitoriano es tan sensible y tímido como una mujer dolida, de la que no se espera que en la intimidad sea la más sucia y puta de todas, y no se puede descubrir su costado delicioso si se la trata con rudeza desde el vamos. Se debe ser paciente, para que sola despliegue su lascividad animal escondida. Patricia no era atenta a estas cosas y me metía el dedo o rascaba presionando mucho haciéndome dar saltitos de pelvis hacia atrás para apartarme. En cambio Helena... Creo que en ninguno de los otros campamentos anuales a los que asistimos durante toda la secundaria operamos con tanta precisión como esa vez, porque sabíamos que era el último, luego cada una tomaría distintos rumbos, a trabajas...
Si el video se tilda, salí del relato y volvé a entrar. A veces pasa. Lo tomó del pelo para que no apartara la cara de su entrepierna y para asegurarse de que todo lo que saliera de su orgasmo le quedara depositado en la lengua. El primer calambre dulce le duró casi un minuto y cuando empezó a mermar, juntó las piernas para que los labios se le cerrasen y le pidió que se los apretara y sacudiera con una mano. Con el tembleque , la parte interna de los labios húmedos, masajeó una vez más al clítoris <<Apretá y sacudime la concha como sanguchito mi amor. ¡Sí! Así, así, así… como sanguchito...>> Así logró el segundo orgasmo. En el momento en que sintió que el hormigueo de este se le empezaba a escapar, tomó el brazo de su compañero y lo tironeó para que quedara arrodillado entre sus piernas, luego con un grito desesperado le rogó que la penetrara como un animal en celo, porque si así lo hacía, empujaría con fuerza el cérvix y fastidiaría al...
Si el audio se te traba, salí del relato y volvé a entrar Los pies bien apoyados sobre la alfombra, las rodillas separadas, el culo suspendido por fuera de la cama no así la espalda que permanecía apoyada sobre el cubre somier, porque con el contoneo las sábanas se habían salido y quedaron enroscadas a un costado de la cabecera junto a la almohada. Uno a uno en fila, en cuatro patas como perritos esperaban a que les de la señal para lamerme con hambre atrasada y mucha baba. Eran seis, al rato fueron cinco porque Lucas se tuvo que ir antes. Apenas llegó a darme unos pocos besos y se retiró con el pito duro escondido debajo de la bragueta, puteando por tener que dejarme así, enojado de perderse tanto, de haber probado tan poquito; por eso no se lavó antes de salir y viajó hasta su casa con mi aroma impregnado en la barba. Si el audio se te traba, salí del relato y volvé a entrar Los otros cinco pasaban gateando obedientes y en la caminata de acomodarse en el f...
Rico 😈
ResponderBorrarMmmmm, que buena narración, y tienes una voz muy bonita.
ResponderBorrar♡
Borrar3.....adoro tu acento
BorrarPreciosa locución, muy experimentados deseos y ritmo. Muy excitante. Gracias
ResponderBorrarGracias a vos lindo.
BorrarHola
ResponderBorrarHola 😘
BorrarTu voz me exita al maximo me encantan todas tus publicaciones
ResponderBorrar😘😘😘😘😘 lindo
Borrardivino divino bb
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