COLITA PERSA ©
Siempre que volvía de viaje dejaba las valijas junto a la puerta, se sacaba los zapatos, enfilaba a nuestro cuarto para darse una ducha y luego tirarse en la cama a esperar la bienvenida. Al llegar las vi sobre la alfombra de entrada y comprendí que no estaba sola, así que caminé por el pasillo con una lentitud contenida, porque mi cuerpo deseaba correr a su encuentro, sin embargo disfruté el letargo de reprimir el deseo. No quemar todas las cerillas juntas, había escrito Esquivel, porque de hacerlo podría incendiarme.
Me até el pelo antes de entrar, una colita bien alta y tirante que los agrupara en un solo mechón indoloro, como la cincha que se usa para controlar a una yegua desbocada. Lo vi tirado en la cama con la sabana sobre su pelvis y sin saludarlo, simulando indiferencia, mal actuada indiferencia, comencé a sacarme la ropa mientras lo miraba a los ojos. Algún estímulo le causó mi entrada porque para cuando quedé en sostén y calzón, metió la mano debajo de la sábana y acomodó su verga bien erguida, terriblemente erguida formando una graciosa y evidente carpa.
Pisé el colchón y en dos pasos lo tenía ahí abajo entre mis piernas. Sonrió poniendo la vista finita subiendo los abultados párpados inferiores, tal vez producto del cansancio del viaje; tal vez solo estaba feliz de saber lo que se venía. Reía con los ojos además de con su boca. Parada con los pies a los costados de su cadera me tomó de las pantorrillas con ambas manos y hundió apenas los dedos en mi carne. No hicieron falta las palabras: su boca abierta, su estandarte jugoso y todo su cuerpo me pedían en grito mudo que bajara para sentarme sobre su tronco. “Dale bajá mamina” supuse que hubiese dicho, pero no fue así, no dijo nada, en cambió hundió más los dedos hasta hacerme doler apenas más arriba del tendón de Aquiles. “Ya va” ¿Qué pasa? ¿Querés que te coja?" fueron mis primeras palabras las que respondió moviendo la cabeza y mordiéndose despacio el labio rodeado de una sexy y desprolija barba crecida.
Recliné el pecho hasta poner mis manos junto a su cara y lo besé lento, húmedo, rico y mordido. Me susurró que me sentara, que lo cogiera de una vez porque necesitaba sacar leche para mí, pero no le hice caso y volví a enderezarme para observarlo con más detenimiento. Necesitaba escrutarlo cada milímetro. Como cuando se tiene adelante una suculenta mesa de banquete de la que no se puede tocar nada hasta que el total de los comensales estén presentes. Lo observé con hambre sin saber por dónde empezar. Una vez satisfecha de haberlo examinado lo suficiente bajé lentamente, con dificultad, porque los pies se me hundían en el colchón; aun así fui bajando despacio y antes de tenerlo adentro, antes de sentarme en su verga dura, corrí el calzón, abrí los labios, le mostré cómo me preparaba para recibirlo.
Me senté sobre la cabeza que largaba un jugo transparente, pegajoso y caliente. La cabeza entró con dificultad, el resto con menos conflicto pero si con algo de dolor, porque la tenía muy parada y gorda, muy, muy gruesa. No quise sentarme rápido porque impactaría dolorosamente contra mi cérvix. Fui despacio y me levanté otra vez para sacarla toda y volví a meterla, toda.
Es difícil describir lo rico que se siente el dolor dulce que produce el glande esponjoso cuando irrumpe, desgarra y abre los labios al entrar; pone tirante la piel por dentro, así que quise sentirlo una vez más, dos veces, tres…, cada vez que subía lo sacaba totalmente y lo volvía a meter provocándome revolear los ojos hacia un punto errante, lanzar un gemido profundo y entrecortado.
Arriba suyo me saqué el sostén y le pegué en la cara con la tetas para que jugara a atrapar los pezones con la boca. Con el vaivén de montarlo mis tetas bailaban frente a su vista y cansado de no poder atrapar ninguna soltó los cachetes de mi culo que abría con fuerza y las sostuvo con ambas manos para poder lamerlas. <<Chupá, son tuyas y te extrañaron mucho>>
Leí en algún lugar que los guerreros persas se colocaban una cresta roja de flecos muy alta sobre el casco para atemorizar al enemigo con su magnificencia, mantener la cresta en alto era señal de dominio, parecida a la de los gallos; que quienes no llevaban casco simplemente se dejaban crecer el pelo muy largo en los períodos de descanso y antes de la batalla se rapaban dejando un mechón intacto justo en lo más alto de la cabeza. Algo parecido hacen los pavos reales con sus plumas cuando quieren seducir a una pava, porque el pelo es poder. La barba de los reyes no era cortada así como así, lo hacía su enemigo cuando era derrotado; y de ahí nace el "Chiva Calenchu" que le hacíamos a nuestros enemigos del barrio cuando les ganábamos una partida. Entregar el pelo es siempre signo de abatimiento, de rendición.
Su verga latía acelerada y era señal de que en breve, largaría leche así que salí de arriba suyo, me puse en cuatro patas apoyando la cara contra la cama parando bien el culo. Con toda su virilidad entró profundo haciéndome largar un gemido doloroso, entonces entregué mi cresta, sacudí la cabeza para atrás y que se sirviera de mi cincha. Tiró del pelo jalándome hacia él tan fuerte como pudo hasta dejarme sin aliento. Tiró más, mucho más con rudeza, sin piedad hasta soltar cuatro escupidas, una más intensa que la otra, largando todo su semen y sellando con él las micro fisuras que me había provocado adentro.

Hola!! Soy Helio de México. Te dejo mi Skype...... live:.cid.88b4bc8f695b10ae
ResponderBorrar<3 gracias
Borrarshiiii Jorge. Más lindo vos.
BorrarMe encanto
ResponderBorrargracias lindo
Borraruff como una roca . te sigo mamita
ResponderBorrar♡
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrar"Me encanto! Pude percibir el placer y el dolor de tu vagina al abrirse paso a algo tan rico. Como el fénix que se sacrifica para una nueva vida mas plena, tu vagina aceptando el dolor y el placer en un mismo acto. Dolor y placer, cielo he infierno donde baila el deleite y el placer. Puedo verlo todo, sentirlo todo en un lento reloj de placer y dolor, de dolor y placer. Me moja dulcemente el leerte. Un beso."
ResponderBorrarJajaja no sé manejar esto muy bien todavía y borré sin querer ese comentario citado que me encantó. Mucha poesía en tus palabras. I love it!
♡♡♡♡♡
Mmmm gracias, un rrelato muy excitante. Voy a leer mas a ver cuantas veces me corro leyendote. Te seguiré, sin duda. Besos calidos como tus letras.
ResponderBorrarBesitos para vos también. ♡
BorrarUffffff me la puso bien dura tu relato. Dura, caliente y bien babosa, leyéndote e imaginándote.
ResponderBorrar💋👅😘
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