VISTAS

SEGUIDORES

DIÁLOGOS EXPLICITOS: I - REGURGITE



DIÁLOGOS EXPLÍCITOS

- I - REGURGITE

“La segunda voz, al anidar en la palabra ajena, entra en hostilidades con su dueño primitivo y lo obliga a servir a propósitos totalmente opuestos. La palabra llega a ser arena de lucha entre dos voces.” Mijaíl Bajtín

-          No sé cuándo podemos volver a vernos. Dale, vemos, arreglamos luego. Ahora estoy en al camita, no puedo hablar, pero sí chatear. Sí, yo también muero por repetirlo. Amo que me hagas cositas. Justo, justo estaba por tocarme suavecito bajo la manta. No. No puedo hablar fuerte, porque hay gente cerca y temo que me oigan. Necesito hacerlo bajito. Puedo tocarme mordiendo la almohada para no gemir exagerado.  ¡Qué rico lo que decís! Pero no es así como me gusta. Me extraña que lo hayas olvidado.  Deseo que estés acá, en mi cama, conmigo, cuchicheándome las cosas que me decías la otra vez junto al oído mientras nos masturbábamos mutuamente. No bb hoy no quiero chupar nada, pero sí pajita con tu mano y que me hables; tal vez, que me beses las tetas. Sí JOI indirecto: yo dirigirte mi paja. ¿Me tocás un poquito? Aguantá hermoso, no te sacudas nada todavía. Paciencia que yo te explico.

-          (…) 


-          Primero bajame el calzón, pero no mucho, solo hasta descubrirme la vulva y que quede el elástico juntándome las piernas. Rascame los labios cerrados. Así bb. Despacio. Lento. No hundas los dedos en la vagina ni en la rajita. Sí en la montañita amor. ¡Viste que los pelitos a veces sirven para las cosquillas! Sí amor, muchas cosquillas adentro. Es que mi clítoris es chiquito y mis labios son gruesos, pero súper sensibles. Claro que llego a sentir los dedos así sea desde afuera. Me moja mucho que me hagas esto. Me desespera. Es que cuanto más tranquilo rasques, más adelanto la pelvis. Me gusta que me hagas desear. ¡Perfecto! Lo haces perfecto. No. No presiones con los dedos en puntita, solo movelos despacio como haciendo olitas con las yemas. Es como rascar haciendo caricias. ¡Qué lindas manos tenés amor! Aprendés rápido. Me calienta mucho ver tus manos haciendo eso sobre tu pierna. Podés hacérmelo también sin sacarme el calzón, sobre la tela digo,  como hago yo ahora mientras te escribo bb. Se siente rico, muy rico.      Perdona, si te dejo de hablar es que  tengo que  morder para no gemir. Me salen solos; los gemidos son involuntarios. No quiero que me escuchen. Ok. Hablá vos mientras sigo. Pongo el celu en mi oreja para imaginarte conmigo, diciéndome cositas.

-          (…)

-          ¡Ay, no! No uses adverbios terminados en mente. No sé. Los odio. Me recuerdan a  los malos escritores de relatos eróticos que los usan hasta el cansancio, como si la espesura de decir “…mmmmeeennnte” al final de las palabras, diera más calor a las escenas. Es vulgar, trillado, de poca imaginación, una verdadera porquería.  Por ejemplo…  “se miraron mutuamente, lentamente”, “la acariciaba suavemente”, “la penetró profundamente, incansablemente…” No pongas mente en tus palabras, no las pienses. Decí lo que te salga. Sé más directo. Los adverbios me deserotizan.  No te disculpes. Todo bien.   Bueno sí, yo uso muchos diminutivos, pero  a vos te gusta que te pida la lechita ¿O no? ¿Ves? amás mis diminutivos bb, lo sé.      No cielo, no vas a hundir tu lengua. Todavía no. Haceme caso porfa. Sigamos ¿Sí? Tampoco te apresures. Necesito que me calientes como te digo; es fundamental, porque me mojo mucho con esto. Tenés que lograr que yo te ruegue que me acaricies el clítoris o que me la metas, así que no pierdas la calma por favor. Necesito que me hagas esperar, me desespera, me calienta. Necesito necesitarte amor ¿Sí? Calmate y oime porfa ¿Sí? ¡Bien! A  medida que rasques,  cada tanto,  casi “sin querer” pasá un dedito por el centro y más profundo,  pero sacalo rápido, como si hubiese sido un accidente, aunque asegurate que se haya mojado un poco para seguir fregando los labios.  De vez en cuando otro dedo se te puede escapar. Sí,  mojalos todos con la babita de la puerta de la vagina, pero sin penetrarme. Bueno, pero no muy profundo. Asegurate de que queden goteando.  Volvé a rascarme con los dedos mojados. Dejame los labios brillosos de mi propio  flujo. De a poco hundilos a la altura de clítoris. Hacelo bailar.  Si así. ¡Qué hermosas manos tenés! ¿Ya te lo había dicho antes? ¡Ah, ok!   En círculos. Con un dedo o con todos amor, no importa, pero no te aceleres. Cuando te diga junto a la cara “POR FAVOR COGEME” ignorame. No me hagas caso, ni me penetres, pero sí deslízate por las sábanas hasta meter la cabeza en mi entrepierna. 

       Hundí la nariz para aspirar mi calentura. Jugá con la nariz entre mis labios.  Oleme amor. Oleme.  Sí, así. ¡Dios, qué delicia! No te alarmes si te tiro del pelo, significa que lo estoy disfrutando mucho y deseo que de una vez por todas me la chupes. Pero no chupes,  solo la nariz hasta que te ruegue que la comas, que uses tu lengua. ¡Qué ricos besitos! Bueno sí, mejor sí. Mordiditas también, pero solo en los labios. Tu boca es inigualable. Te vas a dar cuenta cuando esté por acabar, porque se me tensan los cuádriceps y te empujo la concha contra la cara sujetándote de las orejas o del pelo. Ya deja de mandarme video chupándote la mano, porque me harás acabar muy rápido.  Basta porfi. ¡Basta…basta…basta…! Lo importante es que, a pesar de que yo me vuelva loquita, vos no pierdas la calma. ¡Ya basta de morderte el dedo que me impresiona! No. No aceleres las chupaditas, no las aceleres. Creo que así no aguantaría ni un minuto con tu lengua. Se ve rica. Si bb lo haremos en breve, pero ahora sigamos.  A la distancia es rico igual. Cuando acabe te voy a tirar del pelo, te arañaré la espalda, las orejas. Me voy a sacudir muy fuerte como convulsionando.  Poseída. Si amor, así, pero no dejes de chupar tranquilo.      Ahora presta mucha atención: apenas acabe la primera vez, apartá la cara y volvé a acostarte  junto a mí como estábamos al principio, cuando nos decíamos cositas sucias al oído y apoya tu mano completa sobre los labios. Cerrá los labios. Atrapá mi montañita de lleno con la palma; apretá y empezá a sacudirla rápido.  No, con la punta de los dedos no amor, con la mano completa. Cubrime la entrepierna. Sí, así y sacudí, sacudí, sacudí,  porque los labios por dentro están babositos y friegan el clítoris que quedó sensible. Al instante tendré  un segundo orgasmo mucho más  fuerte que el primero. No dejes de sacudir a pesar de que me arquee  y gima entrecortado. Si bb, como poseída. Te morderé la boca o la carnecita de tu mandíbula, tal vez el cuello, cualquier porción de cuerpo que tenga al alcance olfateando cómo tu cara huele a mi concha.   ¡Ay, si! ¿Ves amor? ¿Ves? El segundo amor…¡Ay! 

-          (…)

-         Estoy mareada. No acabes. Deja de tocarte un segundo y escuchame bien, una vez más, por favor. Cuando veas que estoy terminando el segundo, que calmé los jadeos y dejé de arquearme, subite y penetrame profundo.  No, no te vas a mover, solo entrá y quedate quieto, pero muy, muy profundo. Sí, sin moverte. Te quedas ahí.  Sí amor, bien adentro.  Quieto bb, es que  me gusta desesperarme  y si te quedás quietito te pediré que te muevas, pero otra vez no me hagas caso. Cuanto más te ruegue para que entres y salgas, más ignórame amor. Voy a suplicar que me rebalses de leche, que me dejes preñadita, que me buscaré a otro si no lo haces… Son todos trucos para tentarte. En ese momento no soy yo, es una ninfa  obnubilándote para luego comerte. Vos seguí quieto y no me mires a la cara porque te voy a convencer. Sé que es difícil ignorarme estando dentro de mí con la verga tensa, pero si lo lográs,  sola comenzaré a moverme excitada,  contoneándome como una boa. Jugaré a sacarte de adentro, pero a la vez deseando que ahí te quedes. Voy a cogerte desde abajo tan pero tan puta que no aguantarás sacar la leche. Tratá de contenerla porfa ¿Si?  porque es así  como acabo por tercera vez, sintiendo con la vagina cómo el glande se te inflama al límite y la sangre te corre acelerada por las venas saltonas. Cuando sientas mis dientes en tu cuello, recién ahí podrás entrar  y salir a gusto. Recién ahí seré tuya para que hagas lo que quieras,   pero si te salteas alguno de los pasos, estate seguro que no volveremos a coger ¿Ok, bb? Sí, lo sé. Sé que sos obediente, ahora empujá, empujá, empujá y dame lechita que tengo sed. Empujá y no salgas. Y si por casualidad luego de acabar seguís con la verga dura, entonces no pares y dame más leche sin diminutivos. Ok. Prometo no empujarte de la cama cuando termine. Me hace gracia que me compares con un ofidio. No te descarto. No te regurgito. Es que es así como me gusta. A vos también te gusta así ¿O no? ¡Ves! Te encanta lo que hago. Ahora andate y no me llames hasta que yo lo haga. Dale, sí.  El cansancio inmediato al orgasmo no se desperdicia y necesito dormir. Luego haremos que vos acabes. Chau. 

          By Judit Páprika


   


Todos los derechos reservados por el autor.

                                             





Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

¿POR QUÉ LOS RELATOS? ©

EL MEJOR ALUMNO ©

LIMPIEZA GENERAL I ©

DIÁLOGOS EXPLÍCITOS V: LECHE X LECHE ©

DIÁLOGOS EXPLÍCITOS III: CALIENTES ©

AQUELARRE © 🌈

CONFESIÓN II: ¿LO VAS A COMER? ©

DE PERRITO ©