VISTAS

SEGUIDORES

DIÁLOGOS EXPLÍCITOS III: CALIENTES ©

 








Lo que me provocás hacerte. ¿Cómo es que necesitas te pajeé a cada rato amor? ¿Cómo es que sos tan putito conmigo? Malo, cerdo, lechoso, me volvés loca. ¿Sólo con una mano? ¿No puedo con más? ¿La boca tampoco? Me haces desear. Perverso, sucio,  lechoso; para colmo tu cuello huele tan rico. Mira como destapo la cabeza ¿La ves? Y la tapo otra vez.  ¡Ay esa cabeza! Se te inflama cada vez más con mis caricias.  Me late entre los dedos. Sí, se ve muy gorda y apetitosa y me da impotencia no me dejes tocarte más que con una sola mano.

 ¿Qué clase de monstruo sos para torturarme de ese modo?  ¡Ay esa cabeza! Más de una vez la imagine entrando por atrás. ¿Cuánto me hará doler y gozar? Pero hoy no me la das más que para pajearte rico y necesito más. Sé que te gusta jugar, sé que sabes que me desespera esperar, me agita ¿Ves? Así respiro por tu culpa. Mezquino.   ¡NO! No vamos a coger por el culo y menos con esta punta tan grande. No quiero que me desgarres, solo supongo cómo se debe sentir. Malo ¿Así que me querés hacer doler? ¿O sea que no solo sos egoísta por no dármela en la boca, sino que además me queres lastimar el recto?  ¡Ah! ¿Sí? ¿Hasta el fondo? No me hagas reír nene. Concentrate en darme, al menos, la  leche que necesito. Quiero verla saltar. ¿Si no salta? Y no sé, dejaré de llamarte por un mes mínimo. ¿No me crees? Es que no me importa que vos no lo controles, solo sé que a mí se me antoja que salte y más vale que lo logres, con todo lo que me haces desear. Que escupas vigoroso, es como ver fuegos artificiales para mi. Sí, eso, tengo un fetiche lácteo. Sé que a vos te sale rabiosa, ya te vi antes, salpicás todo. ¡Es hermoso!  Esperá, que abro más el agua caliente, se está enfriando mucho, no quiero que te achicharres. ¿Así está bien? ¿Mejor? No te preocupes por el semen, el agua se lo lleva todo. Dejalo que salga libremente o dámelo, que todavía no desayuné.

 


 Ahora que lo pienso mejor, no sé, creo que no. Mejor acá que en la boca. Sí, sí, así paraditos y de frente. No es nada complicado, mirá subo un pie en la jabonera de la pared, estiro la pelvis para adelante y se abre.  Entrá, vení, entrá.  Y porque nunca se nos había ocurrido, por eso no lo hicimos así antes. Entra lindo ¿Verdad? Tranquilo me sostengo del barral, no me voy a resbalar. Necesito besarte mientras te quedás quieto y profundo. De frente. Paraditos, de frente amor, si parditos de frente,  paraditos de frente, no dejes de empujar por favor.

 ¿Cómo es que tu cuello huele tan rico aun estando bajo la ducha? ¿Cómo es que no puedo resistirme a morderlo? Es como si fueses mi carne. Sin vos adentro no puedo estar, me falta algo. ¡No! No salgas, no salgas. Cuando termines, cuando me rebalses, agáchate y mira cómo goteo. Necesito lo hagas. Te quiero curioso. No importa, hacelo igual, pero ahora empuja y no me sueltes que no quiero caerme.  ¡Dios mío! ¿Cómo es que se te pone tan dura siempre? En una fracción de segundos la tenés tiesa y  húmeda para mi. Creo que los dos sufrimos de la misma patología amor, creo que los dos estamos enfermos de calentura.

<<¿Por qué la palma de la mano? ¿Por qué su lengua áspera se siente tan rica pasando por la palma de mi mano?>> No dejes de hacerlo. No, los dedos no, la palma sí. ¡Ay sí! Así. Besa mi mano abierta. Dejame ver como lo hacés.  Okey, espera que me sostenga con la otra y lengüeteala también. No. No es lo mismo. Se siente distinto, mejór seguí con la izquierda como antes, que me hace unas cosquillas raras que van directo a mi espalda y a la entrepierna.  

No me culpes, no es por mí que estés tan caliente. No soy yo, sos vos. Vos sos así y por eso te busco.  Además con esa verga aterciopelada ¿Qué persona no querría estar cerca tuyo?  ¿Qué pendejadas decís? ¿Acaso dudás de mi criterio? ¿Acaso crees que yo elijo mal? Si te elijo es porque sos hermoso y se terminó el tema. Bueno, a  mí me gustás ¿Quién fue el pelotudo que te dijo que eras feo? ¡Ay, me haces reír! Si tan solo te dieras cuenta lo que huelo cuando te veo pasar, no opinarías de esa forma.  Mi olfato es ultra sensible. Huelo las hormonas. Te olí el cuello, la verga, las manos  a la distancia cuando todavía no sabía que eras aun más sabroso de lo que mi nariz me indicaba.  Suprarrenales son otras, no son las mismas glándulas. A ver, dejame pensar ¿Gónadas? ¡Bah! No me acuerdo.  ¡Me haces reír con las pavadas que decís! Qué importa qué glándula es la que te hace desplegar ese hálito de sexo, sólo recordá que gracias a eso es que te llamo una y otra, y otra vez, porque mi nariz te extraña. No te pasa lo mismo porque no prestás atención. Te sometes a este mundo visual donde todo está refractado desde un mismo prisma, uno ajeno que no tiene tu perspectiva particular y relegás tus sentidos a ese único sentido, que además te engaña. Claro, lo que ves, lo que consumís como belleza es un producto elaborado por la perspectiva de alguien más que decidió establecer qué  es lo lindo y qué es lo feo, pero no es tu criterio. Por supuesto que mi olfato puede decirme que alguien es lindo y a las pruebas me remito. Si tan solo sintiera lo que huelo cuando te huelo, dejarías de creerme loca. Si supieras que oliendo no necesito los ojos para distinguir las suculencias que me hacen arder de ganas. ¿Nunca te pasó eso de sentirte atraído por otra persona que tiene un “no sé qué” que te hace no dejar de mirarla? Bueno, ese “no sé qué” son las hormonas y vos revolucionás las mías. No tengo idea, supongo que es algo animal. Mi instinto pide a gritos aparearme con vos.



Ahora deja de distraerte y no te pongas más jabón en la pija que me haces arder la concha por adentro. Si así, solo con mi flujo. Fijate, entra fácil. ¿Te gusta? ¿Gotea mucho verdad? Sabía  que te gustaría verme gotear luego de que me rebalses, me llenes toda.  Ahora usa tu semen para seguir con tu dedo. Desparramalo por los labios hasta que yo termine, porque no acabé todavía.

No. No los saques de tu boca, porque es tanta la calentura, que llevo hace días que hoy desperté por las cosquillas que la sábana me hacía en las tetas. De  ahí en más no pude parar de pellizcar los  pezones hasta que llegaste. Deseaba los comieras. Si dejalos paspaditos, hasta que me ardan.  Ya ves amor, ya ves Yei,  las apariencias engañan amor, pero las hormonas nunca se equivocan.  



By Judit Páprika


Todos los derechos reservados   ©

 

 

 

 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

¿POR QUÉ LOS RELATOS? ©

EL MEJOR ALUMNO ©

LIMPIEZA GENERAL I ©

DIÁLOGOS EXPLÍCITOS V: LECHE X LECHE ©

AQUELARRE © 🌈

CONFESIÓN II: ¿LO VAS A COMER? ©

DE PERRITO ©