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NARANJA ©

 



Subía su puntita húmeda por el lado izquierdo y luego por el derecho intercalando las caricias a un ritmo mesurado, aprovechando, en cada cambio de lateral, a pasar la nariz bien cerca de mis pliegues; tan cerca la pasaba que hasta podía sentir cómo la rosaba sin querer, pero tal vez queriendo, por mi  centro apartándome los labios internos hacia los costados. Entendí que en ese trayecto, también aprovechaba para expectorarse aspirando fuerte todo el vapor que yo largaba


 


La puntita seguía por un lado y por el otro con paciencia y dedicación haciendo, con esa parsimonia, que el interruptor de mis gemidos se pusiera particularmente alerta, mucho más que al principio de las lamidas. El centro de mi parte baja deseaba,  como el resto de mis otras partes del cuerpo, recibir las mismas caricias que la lengua le propinaba a los labios. <<Un beso lleno, bien abierto ¡Por favor!>> pero nada. Todo lo hacía por la tangente y cuanto más me enfocaba en ignorar mi cénit, este más se impacientaba haciéndome dedicar toda la atención física y mental en suponer cómo sería el momento en que fuese  succionado como a una naranja a la que le cortaron la parte superior en tapita. 

Cuando el juego de lamer los alrededores empezó a ponerme ansiosa, transformándome las ganas  en algo muy parecido a la furia, me propuse que si la lengua seguía así, así de escurridiza,  lo resolvería agarrando con poco cariño los pelos de la cabeza de su dueño hasta dirigirla hacia donde yo quería que lamiera, pero descarté esa posibilidad cuando sentí que cambió el ritmo y comenzó a hacer deliciosos círculo intermitentes. Después se detuvo, aunque sin dejar de aplastar  el espacio de tránsito que no es el clítoris ni la entrada de la vagina, pero que todo lo siente, y se quedó estática haciendo esa gloriosa presión sorda, igual a la que hago en las noches de calentura cuando no tengo a mano una lengua inquieta que me consuele y que la reemplazo por un índice mojado de uña corta. <<Cortita, siempre cortita para que no pinche>> Entonces, apoyé los codos en la madera para curiosear qué hacía, cómo lo hacía, porque hasta ese momento había recibido  su zalamería sin muchas expectativas, acostada de cara al techo y con el antebrazo apoyado en la frente.   



<<¿Se habrá dormido sobre mi concha con la lengua afuera?>>  . Supuse que la lengua quieta alentaba a su dueño a que no me mordiera. Tal vez represión, autocensura. Meditaba entre mis labios para no desesperarse, sin embargo,  una erección que me aplastaba el pie izquierdo me decía que su autocontrol no estaba surtiendo efecto.

Unos  ojos cerrados, una lengua bien estirada, una  cara quieta y concentrada. Agitación que no era de sueño.  Mi piel sintiendo los soplidos calientes. Y antes de lanzarle una súplica gimoteada, la lengua subió apenas para atraparme con hambre el centro  ayudada por unos labios y unos dientes amables, y juntos   succionaron todo lo que pudieron atrapar. 

 

 Recién ahí las chupadas se transformaron en las que yo quería recibir, en las de  un cerdo rabioso largando baba viscosa por las comisuras. Finalmente mi vestíbulo respondió  moviéndose como una medusa alegre y mis bordes mayores y menores se abrieron invaginándose, superando a tope su capacidad de desplegarse,   al compás de los latidos para recibir lo que viniera; mientras el ojete esperaba ansioso recibir también algo más que la saliva que lo bañaba o lo que de mi interior salía. 

Cuando el arrebato culminó y empezó a aminorar la intensidad de los gemidos y el contoneo de las  caderas, la lengua bajó para descansar  dentro de mi guarida, de mi abertura mágica que recibe y da vida, con una penetración lamentable, porque  volvió a estirarse para, sin éxito,  imitar, con sus pequeños músculos,  las pretensiones de un pene extendido. 

La lengua luego fue a enjuagarse, porque yo no beso a ninguna que en sus papilas tenga rastros de mi olor impregnado, entonces volvió y  me saludó con sabor a dentífrico. Y antes de dormirme, la chupé y la sostuve con los dientes apretados para asegurarme de que su dueño no se escapara y terminara con todo lo otro que debía hacerme.


By Judit Paprika

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Comentarios

  1. Otra manera de dar besos apasionados, la paciencia del inicio y el arranque de chupada sin aviso y la excitación que debe provocar como si volviera a ver su plato favorito(me encantaron como se escucharon esos besos).

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  2. Hola Jud... me extraña tus no respuestas al mail y telegram. Comunicate, me preocupaste

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