DIÁLOGOS EXPLÍCITOS IV: CERA CALIENTE ©
¿Más abierto?, pero más no puedo separar los labios, me duele. ¡Ah! Ok, no entendía por qué me lo pedías, claro. Si, comprendo, para pelar bien la parte interna de los labios que junta muchos pelitos y crecen rápido. Despacio por favor. ¡Quema! ¡PTM! Me dolió más el tirón que la cera caliente ¡Ayyy...! ¿Otra vez? No, por favor, es que… Bueno, está bien. ¿Por qué das palmaditas apenas me arrancas la cera de la piel? Si, es cierto, me calma el dolor más rápido. Es como una caricia. Entiendo. Sí. Sé que las caricias son otra cosa, lo entiendo. Y… ¿Hace mucho trabajás de depiladora? ¡Ah! No hace tanto. Lo hace bien. No se nota que sos nueva. De nada. Gracias a vos por calmarme el dolor con tus palmaditas sobre los labios, se siente bien, me consuela, además tus manos son suaves. Claro, si entiendo, tanta crema luego de depilar a la gente te las deja así. Y ¿hace cuanto depilas estas partes…? ¿Cómo que la primera vez? ¿Nunca antes habías depilado los labios de una mujer? Me sorprende, lo haces mejor que muchas que me depilaron antes. Si no me lo decías no me hubiese dado cuenta que era tu primera vez pelando una… bueno me da pudor decirlo. Iba a decir “conchita” pero me sonaba algo baboso ¿Vulva? Bien, es que no me salía la palabra. Bueno, estar peladita tiene sus beneficios, el olor es menor.
Sí, sé que los pelitos están para proteger la parte húmeda, pero a veces me gusta sentir los labios pelados, sobre todo cuando me baño o al despertar; rascarlos despacio, no tiene comparación. Aunque tener pelos tiene sus beneficios. Naaa… no te voy a decir, porque es algo muy íntimo (Carcajada de ambas) Claro ¿no? me hacía la pudorosa con quien me está metiendo la mano en la concha desde hace media hora (Más risas de las dos) Bueno, espero no te espantes. Va: cuando mi novia me lamía, me gustaba tirar de los pelos hacia arriba… No, no hacia adelante, en dirección a mi bajo vientre... si eso; para dejarme los labios tirantes así ella resbalaba la lengua. Lograba que mi clítoris saliera de entre los labios ¿Viste que lo tengo chiquito? Bueno, tirando de los pelitos bien fuerte, aplacaba un poco los labios gruesos que me lo ocultan. Si, las envidio. Siempre deseé unos labios finos y el clítoris bien salido, el mío es casi imperceptible, hay que buscar mucho para encontrarlo. No, no soy exagerada. Bueno, vos lo encontraste fácil porque es tu trabajo abrirme los labios para buscar pelitos, pero… ¡Ok! ¡Ok! Tenés razón, tengo que aceptarme cómo soy. Si es cierto, siempre anhelamos lo que no tenemos y a los otros les pasa a la inversa. Si, cierto. Sé de mujeres que se inyectan botox para tenerlos más gorditos. Claro, tenés razón. La naturaleza me dio lo que otros se ponen artificialmente. ¡Ay! Me decís cada cosa vos! ¡Gracias! ¡Sos más linda conmigo! Si, en la boca también. No, jamás me inyecté nada. Son así desde siempre. ¡Gracias! Y basta, me haces poner colorada con lo que me decís ¡Basta! Que se yo, no sé, nunca me sentí linda. O si, pero no como vos decís. (Mis risas nerviosas) ¿Para acá o para allá? ¡Ah! Ok, pensé me pedirías que me pusiera en cuatro para pelarme el… si, si "el culo" (risas nerviosas) ¡Qué alivio decirlo! Siempre soy muy suelta para referirme a las partes íntimas, pero no sé por qué me da vergüenza con vos. Y ¡Qué sé yo…! Tal vez… naa, me da “cosa” decírtelo, perdóname, no me hagas caso. ¡Uy! ¡Sos insistente eh! Nada, que tal vez… me gustaron tus plamaditas de consuelo luego de que me arrancaras la cera caliente. ¿En serio no te quedó nada pendiente en mi vulva? ¡Wow! Qué rápido y qué lástima. Y si, es que quería más… (risas nerviosas) No cera caliente no, lo otro. ¡Ay vos sabés! No te hagas la bobita, te divertís porque sabés que me da vergüenza decirte las cosas. Lo otro, lo que viene después del tirón. Lo que hacés con tu mano, bueee… Sí, caricias, tus caricias. Me gusta cómo me consolás para que no sufra y que pena no me depiles más esa parte… y porque no habrá más manito palmeándome los labios ¿Entendés? ¿Segura? ¿Segura? Bueno, gracias. ¡Qué rico me consueles sin depilarme ya! ¡Qué rico me consueles estando peladita! Sí, así… ¡Ptm! Es que tus dedos son tan suaves ¡Qué rico! ¿En serio te diste cuenta? Si, con el primer tirón me salió babita de la vagina. Pensé no lo habías notado. ¿En serio tanto? ¡Uy! ¡Qué vergüenza! No quise incomodarte. ¡Ah! Pensé te había incomodado, no creí que te había gustado verme mojar la camilla de ese modo. Y ¿Por qué no lo hicieste? ¿Por qué no arrimaste la cara para lamerme como tenías ganas? Claro, si. Entiendo. Una depiladora nueva, que recién conozco, nota que me mojo por sus caricias y se agacha para chuparme… es cierto, sería sospechoso en la mayoría de los casos, pero a mí me gustó y te juro que cuando me consolabas con tu mano frontándome la piel de los labios, lo primero que me vino a le mente fue imaginar tu cara metida entre mis piernas.
¿Querés? ¿Querés? ¿Me abro otra vez como si lo fueras a hacer de nuevo? Sí, juguemos. Arranquemos de cero haciendo todo lo que no nos animamos a hacer desde que entré y me acosté en tu camilla. ¿Así? ¿Me abro así? ¡Ok! Saco las manos. Sí, hacelo vos. No, no simules que me depilás, poneme cera caliente otra vez porque la combinación del calor, el tirón de piel y luego tu mano acariciándome para calmar el dolor es letal, me pone vulnerable, me afloja el cuerpo, además el calor… el calor y tu mano… ¡Ay! ¡qué rico lo haces hermosa! ¿Viste? Solo, me sale solo, cada vez que arrancás la cera… ¡Ups! Si, ya me di cuenta del lamparón en la camilla.Mojé todo. Es tu culpa, vos con tu castigo y tu dulzura me pusiste así (risas, ya no tan nerviosas) Lo sé, solo que me parece sexy culparte por lo que me pasa en el clítoris cada vez que metés la mano en mi entrepierna, cómo me manejas las piernas, con qué cancha haces todo. Me siento tu sumisa. Y si, algo de sado tiene la depilación, eso de quemarse para luego que te arranquen la primera capa de piel y al final la anestesia, las caricias, el músculo contraído por aguantar el dolor distendiéndose contento, más relajado que antes de sacar los pelos. Si, muero por probarla. Por saber cómo me consolarías con la lengua sobre los labios quemados. ¡Ay fuck! Otra vez… otra vez… por favor. ¡Qué delicia tu boca! ¡Qué delicia! No puedo dejar de ver cómo movés tus labios abriendo lo míos y esa cara de depravada que me ponés mientras me estás comiendo. ¡ESPERÁ! ¡FRENÁ! Nooo... es que no quiero acabar tan rápido, pero vos… ves, es tu culpa… es tu culpa.. ¡Ah..! Tu culpa… si, toda tuya… la puta madre que rico… tu… ya… tu… ya… tu…
…
…
Dormir, eso necesito. Lo sé,
ya me voy ¿Habrán escuchado del otro lado? Tus compañeras de trabajo digo. La
puerta parece fina ¡Ah! Ok. Pensé se escuchaba todo, me quedo más tranquila. Bueno,
hasta la próxima. Esperá ¿Cómo te
llamas? Así te agendo. ¿Con “h” intermedia? Ok. Y ¿Atendés a domicilio? Me refiero…
ok, ok no te preocupes, vengo en dos semanas. Lo sé y no me importa esté con
pocos pelitos para ese entonces, quiero que me los saques igual (risas cómplices
de ambas) Y si, más vale ¿Quién no se quiere depilar con tus caricias? Si fuese por mí, te lo pido todos los días. Lograste
que no odiara más hacerlo. ¡Gracias! Y toma tu propina, te daría diez veces más
que esto y aún así sé que es poco preciosa.
By Judit Paprika
TODOS LOS DERECHOS RESERVADO POR LA AUTORA ©
Si queré escuchar mis relatos completos, mi última novela erótica "ISLA DE HOMBRES", mis guías de masturbación JOI y otro material interesante, entrá a mi canal privado de telegram. Pago único no mensual. Consultas a @JuditPaprika43 (telegram)

Dios que rico, me vine dos veces con este relato y largué leche como loco, que delicia.
ResponderBorrar