CONFESIÓN I: ASMA ©
Si el audio se traba, salir del relato y volver a entrar Me pidió que no me desvistiera del todo, que solo me bajara un poco el pantalón para que le dejara a su disposición mi culo y la delantera. Ambos recostados, yo mirando el techo y él junto a mí lado izquierdo tomó mi calzón y empezó a tironearlo para que se me encajara entre los labios. Rascó mi vulva partida y le dio palmaditas. Cuando se aburrió de jugar con la bombacha la hizo a un costado, me apoyó la yema del meñique sobre el clítoris, el índice y el mayor los metió lo mejor que pudo en la vagina y medio anular en el culo. Carlos e ra paciente y se notaba que esto ya se lo había hecho antes a otras mujeres. Fregó con mesura cada una de las partes enardecidas de mi entrepierna. Me tenía agarrada como si sostuviera con determinación a una pelota de bowling y cuando le daba ansiedad tenerme tan a su merced, apretaba los dedos para sacudirme la pelvis completa; si el subía la mano, yo obediente subí...