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ESPUMITA Y LIMÓN ©

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  Si el audio se te traba, salí del relato y volvé a entrar Si bien la virginidad no existe como tal, porque es un parámetro instalado por el falocentrismo global que establece diferenciar a aquellos quienes son penetrados o penetran de los que no lo fueron o no lo ejercen, aun a sabiendas que el sexo es mucho más que una simple penetración, existe una real perversión en el usufructo de la carne ajena,  que nace de la posibilidad de subordinar caprichosamente  a un otro a nuestro antojo y para nuestro servicio o satisfacción. Judit Paprika Si el audio se te traba, salí del relato y volvé a entrar La cabezota esponjosa, persistente, redondeada, mucho más grande que la cavidad que tenía en frente,  empujó los labios internos hacia adentro y en ese forcejeo de piel y carne tirante, afloraron las primeras gotas de sangre. Ella recibía por primera vez a un intruso caliente, que para colmo era grande y sumamente furioso. Un tirón. Un desgarro silencioso. Él le aplacó los l...

DE PERRITO ©

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  Si el audio se te traba, salí del relato y volvé a entrar Los pies bien apoyados sobre la alfombra, las rodillas separadas, el culo suspendido por fuera de la cama no así la espalda que permanecía apoyada sobre el cubre somier, porque con el contoneo las sábanas se habían salido y quedaron enroscadas a un costado de la cabecera junto a la almohada. Uno a uno en fila, en cuatro patas como perritos esperaban a que les de la señal para lamerme con hambre atrasada y mucha baba. Eran seis, al rato fueron cinco porque Lucas se tuvo que ir antes. Apenas llegó a darme unos pocos besos y se retiró con el pito duro escondido debajo de la bragueta,   puteando por tener que dejarme así, enojado de perderse tanto, de haber probado tan poquito; por eso no se lavó antes de salir y viajó hasta su casa con mi aroma impregnado en la barba. Si el audio se te traba, salí del relato y volvé a entrar   Los otros cinco pasaban gateando obedientes y en la caminata de acomodarse en el f...

AGUA II: MANGUERITA ©

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  La invención de los elementos que usamos en la vida diaria, nacen de una experiencia cotidiana común en la que se trató de replicar otra práctica más compleja. Una réplica básica y grotesca para socorrer al cuerpo en sus necesidades físico-mundanas.  No pudo haber un aeroplano sin antes observar los pájaros; no existiría hoy el profiláctico si el médico italiano Falloppio no hubiese atado grotescamente un lienzo en la cabeza de los penes de  sus pacientes o si en el siglo XVII no se hubiesen encontrado por el suelo de las alcobas del castillo de Dudley, tripas de pescados llenas de semen,  lo que llamaban entonces como  “ gorra inglesa” ; no tendríamos a disposición tiendas virtuales con aparatos para masturbar el pene sin que antes una mano descubriera que, subiendo y bajando el prepucio se replica casi de forma parecida la sensación de estar penetrando a otro  cuerpo; como tampoco pudo existir un succionador clitoriano sin antes pasar por la fabulosa ex...

COPITOS DE COCO ©

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  En medio de la tarde, en plena siesta, cuando el sol rajaba la tierra pero debajo de las ramas donde se podía estar a gusto,   puso la silla de madera y se sentó con dificultar con nada más puesto que un short y unas chancletas de goma viejas que había comprado en el ochenta y dos. Después de exhalar con dificultad por el esfuerzo que le causó bajar el culo a la sentadera y con un codo apoyado en la mesita, Don Juan se palmeó los cuádriceps para invitar a la jovencita recién llegada a que se sentara en su falda y   para que juntos formaran una especie de hashtag de piernas cruzadas.   Ella de costado rodeándole el cuello con un brazo, apoyándole su frente contra una de las mejillas; él, abrazándole la espalda a ella para que no se fuera para atrás y estuviese cómoda mientras con la otra mano le rozaba los piquitos puntudos de unas tetas pequeñas que parecían haber detenido su crecimiento en la pubertad de lo chiquitas que eran. Algo como   dos copitos de coco...

LA FILOMENA ©

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  Si el video se traba, salir del relato y volver a entrar Ella les había enseñado a dar placer con la boca. En una oportunidad le pidió a uno, mientras el otro observaba atento,   que le juntara los labios con los dedos para cerrarle   con fuerza y con ambas manos toda posibilidad de acceso al espacio cóncavo que se insinuaba jugoso en su entrepierna, y que este, al tener entre los dedos las dos tiras carnosas, peludas y adheridas,   intentara por todos los medios   introducir su lengua en la grieta estrecha que se extendía y cubría el clítoris. Giovanni lamió, lamió, lamió, empujó,   escupió creyendo que al salivar la zona la lengua se abriría paso entre los   panes mullidos de vulva, pero no era así y parecía una contradicción deliciosa verlo   intentar penetrar con la lengua lo que con los dedos apretaba para que eso no ocurriera. Genésico juego de tire y afloje. Es que Filomena tenía los labios cosquilludos y esa partida de lengua inquieta qu...